Detenido tras una pelea en un bar ¿Cómo demostrar que actuó en defensa propia?

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«Mi marido ha sido detenido por un presunto delito de agresión con lesiones graves tras una pelea en un bar. Todo ocurrió muy rápido. Según me contó, él estaba con unos amigos cuando un desconocido comenzó a insultarlo y a provocarlo. Al parecer, ese hombre le tiró una bebida encima y lo empujó, y mi marido, en un acto reflejo, respondió con un golpe. El problema es que el otro hombre cayó al suelo, se golpeó la cabeza y está en coma. Ahora lo acusan de un delito de lesiones con agravante y está en prisión provisional porque el juez considera que hay riesgo de fuga.

Estamos en shock. Mi marido no tiene antecedentes y nunca ha estado metido en problemas. Solo reaccionó en defensa propia, pero ahora la otra persona y su familia lo están pintando como un agresor peligroso. Nos preocupa que lo condenen sin tener en cuenta que él no inició la pelea y que actuó en defensa propia. ¿Qué podemos hacer para demostrar su inocencia y conseguir su libertad mientras se resuelve el caso? ¿Podría evitar una condena si se demuestra que no tuvo intención de causar daño?»

Cómo probar la defensa propia y lograr la libertad provisional en este caso de agresión

Entiendo perfectamente lo angustiada que debes estar. Es normal que en un caso así sientas que todo está fuera de control, pero vamos a ver cómo podemos enfocar la defensa de tu marido.

Aquí lo más importante es aclarar cómo sucedieron los hechos y demostrar que él no tuvo la intención de causar un daño grave. Me dices que el otro hombre lo insultó, le tiró una bebida y lo empujó antes de que tu marido reaccionara. Eso es clave, porque nos lleva a la posibilidad de alegar legítima defensa. Para que esto se acepte en un tribunal, hay que demostrar tres cosas: que hubo una agresión ilegítima, que la respuesta fue proporcional y que tu marido no provocó la pelea. Si conseguimos acreditar esto, la acusación pierde fuerza.

Ahora bien, el problema es que la otra persona ha sufrido una lesión grave, y eso complica la situación. Aunque haya actuado en defensa propia, si el daño que causó fue mayor de lo necesario para repeler la agresión, el juez podría no considerar la legítima defensa total. Pero no todo está perdido, hay otros argumentos que podemos usar para rebajar la responsabilidad de tu marido.

Lo primero que hay que hacer es conseguir pruebas que respalden su versión. ¿Había testigos en el bar? Si alguien puede declarar que el otro hombre fue quien inició la pelea, eso es un punto fuerte a favor. También hay que ver si el local tiene cámaras de seguridad. Muchas veces las grabaciones pueden ser la mejor prueba para aclarar lo que realmente pasó. Además, si el otro hombre tiene antecedentes por peleas o problemas similares, eso también puede jugar a favor de la defensa.

Otro punto importante es el tema de la prisión provisional. Para que se justifique que alguien esté en prisión mientras se investiga un caso, el juez tiene que demostrar que hay riesgo de fuga, de que vuelva a delinquir o de que pueda manipular pruebas. Si tu marido tiene trabajo estable, familia y no tiene antecedentes penales, se puede pedir su libertad provisional con medidas alternativas, como comparecencias en el juzgado o la retirada del pasaporte. Es algo que su abogado tiene que solicitar cuanto antes.

Si la legítima defensa no prospera del todo, hay otras estrategias. Se puede argumentar que tu marido actuó en un estado de miedo insuperable o arrebato, es decir, que reaccionó de forma impulsiva ante una situación que lo desbordó. También se puede buscar un acuerdo con la otra parte, ofreciendo una compensación económica para evitar una condena grave. A veces, si la víctima acepta una indemnización y se muestra arrepentimiento, se puede conseguir una pena reducida o incluso evitar la cárcel.

Sé que todo esto es muy abrumador, pero la clave ahora es moverse rápido para reunir pruebas y desmontar la acusación. Hay que demostrar que tu marido no es un agresor, que no buscó la pelea y que su reacción no fue la de alguien que quería hacer daño, sino la de alguien que respondió a una agresión.

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